Cómo hacer que los niños coman nuevos alimentos, según los científicos

Si estás cansado de buscar cómo hacer que los niños coman porque tu casa es un campo de batalla cada vez que tienes que introducir un nuevo alimento a su dieta…¡Bienvenido al mundo de los padres! Toma en cuenta que hasta puede que tú no gustes de algunos vegetales o frutas. Sin embargo, hay niños que a la hora de comer pueden presentar neofobia o miedo a lo desconocido.

Cómo hacer que los niños coman

Y aunque no lo creas parece que este comportamiento, de solar uno o varios “no me gusta” ante platillos que nunca han probado, tiene una base científica: el dilema del omnívoro. Antiguamente los humanos debían intentar incorporar nuevas plantas a alimentación, pero debían desconfiar de las que no les resultaban familiares porque esas podían contener toxinas. Estas toxinas podían causar malestar estomacal en adultos, pero  podían ser una sentencia de muerte para los infantes. En la actualidad este riesgo ha desaparecido, pero la neofobia no lo ha hecho. Sin embargo, los científicos han estudiado cómo combatirla:

1. Haz que coman acompañados

Los niños no solo encuentran satisfacción en el sabor de los alimentos, sino también en la compañía y las interacciones sociales, según  varios estudios recopilados por investigadores franceses en un artículo publicado en Appetite.

De ahí que comer en familia resulte importante, pues la actitud de los niños hacia algo nuevo resulta más positiva en un contexto social y afectivo. Además, comer con otros les da la oportunidad de comentar las sensaciones que les produce la comida y observar los gestos y expresiones de otros a la hora de ingerir un alimento. Esto  les permite hacer una construcción social de lo que es el placer de comer.


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2. Aprenderán por imitación

Los niños tienden a imitar las conductas de la gente de su entorno. Por eso es muy importante que vean a sus padres comiendo alimentos saludables. Una investigación de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos concluyó que los pequeños comienzan a los 14 meses a aprender el placer de la comida observando a otras personas.

Sin embargo, también aprenden a comer saludable de sus compañeros de escuela. En un estudio de 1980, la experta en alimentación infantil Leann L. Birch realizó pruebas en las que un niño con preferencia por el vegetal A se sentaba a comer con niños a los que, en cambio, el gustaba el vegetal B. En cuatro ocasiones, se les pidió que eligieran entre A y B. El resultado fue que los menores que preferían el vegetal A aumentaron su predilección por el vegetal B, el que consumían los otros. ¿Qué tal mandarle una divertida lonchera saludable?

3. Déjalos jugar con la comida

Según los científicos, dejar que los más pequeños jueguen con su comida utilizando sus manos incrementa las posibilidades de que luego acepten ingerirla. Por eso, muy a pesar  de lo que oíste decir a los adultos en tu propia infancia, jugar con la comida es bueno.

El estudio de la Universidad de Maastricht, en Holanda, publicado este mes en la revista científica especializada Appetite señala que la a textura de un alimento puede jugar un rol importante a la hora de provocar el rechazo de un niño.

Los investigadores le dieron a un grupo de menores de entre 3 y 10 años una gelatina sin color ni sabor para que la manipularan y jugaran con ella. Al otro grupo le entregaron un juego de mesa.

Después, les pidieron a todos que probaran tres postres: un yogur de fresa suave, otro con trozos de fruta y gelatina de fresa. Los niños que habían jugado con la gelatina comieron más gelatina de fresa en comparación con el otro grupo. En el caso de los yogures, en cambio, no apreciaron ninguna diferencia.

4. ¡No cometas estos errores!

Al buscar cómo hacer que los niños coman los padres pueden cometer estos errores comunes, señala el el pediatra británico Ronald Illingworth en su página web de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria:

  • No los distraigas mientras los alimentas, así que olvida eso de sentarlos frente al televisor.
  • No  los castigues o recompenses con premios cuando coman  alimentos nuevos. Tampoco es buena idea hacerlos comer a la fuerza.
  • Lo mejor es llenarse de paciencia y exponer al niño a un alimento nuevo una y otra vez.

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