Crisis en seis escenas: el debut y despedida de Woody Allen en la televisión

Colaboración de: Mario Xavier Larrea

A un poco más de un mes del estreno de Crisis en seis escenas tenemos ya las primeras impresiones. La serie que fue la primera y, probablemente, la última incursión en la televisión del director estadounidense Woody Allen. La vinculación del cineasta con la plataforma de contenidos digitales de Amazon generó altísimas expectativas en quienes han seguido su carrera por más de cincuenta años. Esto a pesar  de que él mismo anticipara que el proyecto sería una “vergüenza cósmica”, ya que como jamás ve series, se le dificulta la escritura para ese formato.

Los problemas de «Crisis en seis escenas»

Ya sabemos cómo es Woody Allen: criticón, negativo, fatalista, autodestructivo. Pensábamos que quizá esta sería una más de sus jugarretas o dudas existenciales que culminarían con una producción exitosa, por más que él haya anticipado el fracaso. Parecía mentira, pero sucedió y su primera serie generó un sinnúmero de críticas negativas. Sin embargo nadie mejor que nuestros lectores para darnos su opinión, por lo que aquí exponemos seis razones que quizá les motiven a ver la serie (aunque sea para criticarla).

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Woody Allen (izq.) y Miley Cyrus (der.) durante el rodaje de la serie. Foto: tomada de El País.

LO MALO

Empecemos por los malos tragos, aunque la serie sí aporte a su espectador.

6. No tiene formato de serie

Los éxitos de televisión del momento pretenden emular al cine con duraciones de hasta 90 minutos, pero quienes conocen las obras de Woody Allen saben que muy pocas de sus películas se extienden más allá de una hora y treinta minutos. Así que en la  TV apuesta por historias cortas. Seis capítulos, de unos 20 o 25 minutos, por lo que puedes ver Crisis en seis escenas de una sola sentada. Y resulta mejor  así porque sino  posiblemente no regreses al sofá.

Crisis en seis escenas no tiene el formato típico de una serie, sino el de una película cortada en seis trozos. No esperes que en cada capítulo haya una historia diferente, con cierta independencia y progresión. Menos aún con puntos de acción impactantes y un cliffhanger al final de cada episodio. La crítica especializada es particularmente dura con los cuatro primeros capítulos, a los que ha calificado como una innecesaria y larguísima introducción.

5. Woody Allen de protagonista

Nos cautivó como director y escritor en Annie Hall, Manhattan y Hannah & her sisters en los 70 y 80; Deconstructing Harry en los 90 y más recientemente en Match Point, Vicky Cristina Barcelona, Midnight in Paris y Blue Jasmine...Sus participaciones como actor dejan mucho que desear. 

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Woody Allen encarna siempre a un mismo personaje que ya resulta cansino. Foto: Amazon Prime.


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Resulta imposible no enternecerse al recordar al icónico Alvy Singer de Annie Hall, quien después se convertiría en Isaac Mortimer, Mickey Blochs, Joe Berlin y muchos otros. Situado en diversos tiempos y espacios, pero con rasgos idénticos: romántico a morir, obsesivo-compulsivo, hipocondríaco, paranoico, negativo y que se niega a cambiar, mientras el resto del mundo se lo exige. El eterno personaje biográfico de Allen ahora se llama Sidney Munsinger. Un publicista que ha publicado dos novelas de poco éxito y que sueña con dirigir y escribir una serie de televisión. Aunque logra provocar algunas risas, su paranoia cansa, así como su exceso de diálogo.

4. Inconseguible

Amazon Studios aún no logra superar el altísimo nivel de aceptación que ha logrado Netflix, pero avanza con algunos Emmys en la repisa. Sin embargo, Crisis en seis escenas se estrenó de manera limitada. Únicamente puede verse en Amazon Prime de Estados Unidos, Alemania y Reino Unido. Esto unido a que en Latinoamérica muy poca gente costea este servicio, pues siguen considerando a Amazon como un sitio de comercio electrónico. Así quien quiera ver la serie tendrá que realizar una búsqueda intensa, mas afortunadamente nada puede ocultarse en tiempos de internet.

LO BUENO

La serie tiene un mensaje que aporta y puede aplicarse a los fenómenos de nuestro tiempo.

3. Miley Cyrus y su innata rebeldía

Definitivamente Miley Cyrus se roba el show y motiva a las audiencias jóvenes, además luce bellísima con una larga peluca rubia que nos permite imaginarla como una adulta Hannah Montana. La incorporación de Cyrus, quizás haya sido una jugada publicitaria tan buena como la inclusión de Wynona Rider en Stranger Things, aunque Woody Allen sostuvo que le ofreció el papel por interés personal y recomendación de sus hijos pequeños (que son fans de Miley).

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Foto: Amazon Prime.

Miley encarna a Lennie Dale, una activista socialista, prófuga de la justicia que se refugia en casa del matrimonio octogenario. Sidney y Kay (Elaine May), psicóloga y terapeuta matrimonial, viven sujetos a la rutina y con poco entretenimiento. Lennie representará la “crisis” y el caos para esta pareja de jubilados de clase alta neoyorquina que viven acomodadamente en un barrio residencial donde hay poca delincuencia.

2. Vuelve la nostalgia

El argumento no solo está ambientado en la década del 60, sino que Allen decidió filmar la serie al estilo de las comedias de esa época. Si aspiran ver una maravilla técnica y grandes efectos visuales, mejor vean otra serie, pues se encontrarán con tomas fijas por largos ratos y escasos movimientos de cámara. Pero eso sí, disfrutaremos de un humor sorpresivamente irreverente, de chistes rápidos, inteligentes y muy gestuales, que a veces logran hacernos olvidar al eterno y cansino personaje del “Woody actor”.

1. El trabajo más político de Woody Allen

El mensaje cala profundo y resulta demasiado relevante en nuestra época, más aún en tiempos de Donald Trump y un Ecuador cercano a elecciones presidenciales. Allen acierta en su crítica a los liberales/capitalistas que desconocen las realidades sociales; los niños ricos que pretenden ser “pueblo” y los protestones socialistas que una vez dentro de la casa de los anteriores, se comen su comida, influyen en su gente y no se quieren ir nunca.

El liderazgo es otra de las fortalezas de la serie.  Las ideas de Lennie contagian a todos, menos a Sidney. Kay llevará libros de Mao Tsé Tung a su club de lectura,y Alan (John Magaro), un joven inquilino del matrimonio Munsinger, empezará a fumar marihuana, leer a Karl Marx y dejar atrás al “sistema” por irse a vivir a Cuba y colaborar con la revolución.

¿Te animas a ver «Crisis en seis escenas»?

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Cineasta y músico frustrado. Hablo poco, pero escribo demasiado. Disfruto de las cosas simples, aunque parezco complicado.