Stranger Things, el buen terror ha vuelto

Colaboración de: Mario Xavier Larrea

Desde hace años las series de terror no emocionaban tanto a los televidentes y cibernautas. Los argumentos de estas producciones a nivel global representaban únicamente la realización de imitaciones cuyos cambios eran notables de forma y no de fondo.

Por momentos pensé que no vería nunca más un proyecto televisivo de ciencia ficción que logre mantener al público cautivado frente a una pantalla por más de 15 minutos, sin recurrir a los clichés de siempre. Me equivoqué.

Fue una equivocación inmensa y me arrepiento, pues me olvidé de Netflix. Y es que por meses la cadena estadounidense de televisión por internet, que ha lanzado producciones de altísima calidad como Orange Is The New Black y Sense8, venía promocionando la serie Stranger Things mediante pequeños adelantos de lo que sería un show basado en travesuras infantiles, una desaparición y un sinnúmero de fenómenos, a simple vista de índole mágica o paranormal. Hasta ahí no parece ser algo interesante; es más, se podía pensar que no habría factor sorpresa.

Consultando con amigos y leyendo tuits, me sorprendió saber que muchos vieron los ocho capítulos de la primera temporada el mismo día de su estreno (15 de julio de 2016). Cuando la vi por completo y llegué al final comprendí porqué nos encontramos frente a una serie tan cautivante, que bien podría digerirse como una película de 8 horas con las respectivas pausas para el baño y la comida, claro está.

La idea original fue concebida por los desconocidos gemelos Matt y Ross Duffer, quienes adicionalmente dirigieron seis episodios y escribieron el guion del piloto y el segundo capítulo. Se conoce poco sobre estos jóvenes, pero tampoco son unos improvisados, ya que dirigieron la película de terror independiente Hidden, en que actúa Alexander Skarsgård (The Legend of Tarzan), y escribieron algunos capítulos de la serie de Fox, Wayward Pines.


« Esto es lo que sentirás al ver una película de terror »


Desde sus primeros ochos minutos Stranger Things irradia nostalgia. Quizá las tomas iniciales de Hawkings, el ficticio pueblo de Indiana en que se encuentra ambientada la historia, podrían considerarse en extremo descriptivas para situarnos en el pasado. Y es que en plena época de estreno de Cazafantasmas o del lanzamiento del poster oficial del remake de It, Stranger Things es otra propuesta que nos lleva de regreso a la década de los 80, recordada como la más intensa y mágica por quienes la vivieron al máximo.

Stranger things, nostalgia del pasado

Stranger Things devuelve a nuestra memoria las historias infantiles y juveniles ochenteras y por ello está cargada de referencias en las que destaca una estupenda banda sonora que incluye temas de Bangles, Toto, Foreigner, The Clash, entre otros. La inspiración de la serie también es identificable casi desde el principio, con Stephen King presente desde los personajes estereotipados, la composición visual del póster de la serie e incluso la tipografía del intro, muy similar a la de sus primeras novelas.

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A Steven Spielberg se le ofrece un tributo más grande y eso lo notamos en el entorno de los protagonistas: Will, Mike, Lucas y Dustin, cuatro niños que se movilizan en bicicleta, huyen de los típicos acosadores escolares, se comunican por walkie-talkie y se reúnen por las noches para jugar Dungeons & Dragons y hablar de las películas de Star Wars y los libros de El Señor de los Anillos, algo que sería impensable en esta era de iPhones y redes sociales.

La trama de Stranger Things inicia cuando Will desaparece en extrañas circunstancias al regresar a su casa. Al día siguiente, en la búsqueda del amigo perdido se encuentran con otro personaje bastante peculiar, una niña que huye de varios hombres armados y de traje. Ella desconoce su verdadero origen y además posee poderes de telequinesis. La niá encontrará en el trío infantil protección y refugio, pues la ocultan en el sótano de la casa de Mike, destacando así en esta primera parte enormes referencias a clásicos como E.T., The Goonies, Poltergeist y Carrie.

La gran protagonista adulta de la serie, y quizá quien motivó a que muchos la vean, es Wynona Ryder, quien encarna a Joyce, madre de Will. La elección de Ryder no sería coincidencia, sino más bien una excelente estrategia de marketing, al ser recordada como el ídolo juvenil femenino más destacado de los 80; cuya fama fue en descenso con el paso de los años. Su actuación es magistral. Aquella joven gótica y romántica quedó en el pasado y ahora nos encontramos frente a una madre soltera y trabajadora que hace hasta lo imposible para mantener a sus dos hijos. Ante la desaparición del menor de ellos, entra en un estado de histeria y desesperación, al punto de hacer a un lado la lógica y ser la primera en creer en fenómenos paranormales que se presentan en la serie.

Adicional a ello, la serie logra que también nos preocupemos por otras personalidades que luchan contra sus propios conflictos, sin alejarse del problema inicial. Encontramos así al jefe de Policía que vive culpable por no haber podido salvar a su pequeña hija de morir y se compromete completamente con la búsqueda de Will, siendo la figura motivadora y que busca soluciones inmediatas. También está Nancy, la hermana mayor de Mike, uno de los niños protagonistas, quien luego de una alocada fiesta adolescente no vuelve a ver más a su mejor amiga Bárbara, sospechando que su destino es el mismo de Will, generándose así una búsqueda paralela a la que está realizando su hermano.

Finalmente está el aspecto fantástico y las verdaderas causas de la desaparición de Will Byers, algo que no descubriremos inmediatamente, pues la serie logra confundirnos con diferentes lógicas y situaciones. Ocho capítulos no fueron suficientes y Stranger Things deja con ganas de más. Pero Netflix ya anunció que la segunda temporada será una secuela, mas no una continuación.

Esta primera historia logró revivir aquellos sentimientos de aventura y sacrificio que solo emergen ante la pérdida de un ser querido, cuando se ama de verdad o cuando existe amistad incondicional. La serie entretiene al máximo, la dirección es impecable y las interpretaciones son creíbles, especialmente por parte de los recién descubiertos actores infantiles.

Ante tantas decepciones previas, resultó ser un homenaje necesario y justo a la década más memorable de la historia moderna, recuperándose así la verdadera esencia del terror clásico por sobre los efectos especiales exagerados.


« Si te gusta el terror, intenta con el gore también »


Mira los primeros ocho minutos de Stranger Things:

Cineasta y músico frustrado. Hablo poco, pero escribo demasiado. Disfruto de las cosas simples, aunque parezco complicado.