Lo que significa la tala de árboles en Guayaquil

Vi al científico David Attenborough en un documental («La vida privada de las plantas») donde aprendí que éstas también tienen secretos, disputas y deseos de grandeza. Se trata de todo un reality show, a lo Kardashian, en cámara lenta. Así que si te preguntas a quiénes afecta la tala de árboles, en la ciudad o fuera de ella, no te creas tan importante de pensar que solo eres tú quien se queda sin sombra; los árboles y también muchos animales se ven perjudicados.

La gente suele saltar cuando las instituciones de poder se aprovechan de aquellos que no tienen mayores recursos, los que trabajan sin cansancio y repiten la rutina durante toda su vida. Imagínense lo que es para esas personas que les quiten lo poco que tienen. Pues, lo mismo ocurre cuando se talan árboles dentro de la ciudad sin un estudio previo y profundo. Se deja sin lugar a muchas aves, y peor aún, sus nidos son destruidos (¿sin saberlo?).

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Árboles en Guayaquil, Ecuador

Hace poco, en la ciudad de Guayaquil, el Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos respaldó la presentación de una investigación de la Facultad de Ciencias Naturales de Universidad de Guayaquil, junto a otras organizaciones. Se trata de un estudio sobre la avifauna presente en el sector de Samanes 2, en el norte de la ciudad, donde se están realizando cambios en el pavimento y por lo cual se han tomado medidas de podar y trasplantar 65 árboles.

En el recorrido (de 800 metros) que realizaron los miembros de la Universidad de Guayaquil se determinó la existencia de 22 especies de aves, entre las cuales también existían algunas aves boscosas. Estas son aquellas que vienen de lugares cercanos como cerros fuera de la ciudad y sirven como conectores ecológicos. Hay que considerar que la avifauna presente produce beneficios importantes, como el control de las plagas de insectos y sirven como dispersadores de semillas.

Lo que se demanda es un estudio más profundo por parte del Cabildo antes de realizar una acción y una Campaña de educación masiva medioambiental.

Y es que podar los árboles no debería ser una medida que se tome al azar. Esto requiere un informe profundo que asegure el cuidado de la flora y fauna del lugar. Por ejemplo, en este caso, donde se han encontrado 22 especies de aves hay que considerar que algunas de ellas pueden estar en época de anidamiento y la acción de podar destruiría y ahuyentaría la avifauna del lugar. Así también, el talar los árboles de un sector interviene con la vida urbana. Como ya se sabe, los árboles son los pulmones del planeta y vivir cerca de ellos asegura sombra y frescura, ¿hay realmente derecho a negarle a un barrio buenas áreas verdes?

Si bien se ha dicho y prometido que los árboles talados serán reemplazados, su crecimiento tardará un tiempo y el daño ya se habrá hecho. Tanto al ecosistema como al patrimonio, pues muchos moradores del lugar tienen recuerdos puesto que se trata de árboles con varios años de vida. La naturaleza nos trae memorias y debería ser inaceptable que aceptemos que la estética y mejoramiento urbano deje a un lado las áreas verdes. O, ¿acaso nos gusta respirar pavimento?

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Foto: David Gonzáles

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Foto: David Gonzáles

Por esta razón quiero unirme a las palabras de Natalia Roca, representante de Árboles sin Frontera: «No nos quedemos en el monumento del mono, apoderémonos de la vida silvestre de Guayaquil», y de cualquier otra ciudad del mundo. Porque esta es una situación global que requiere de la unión y acción de muchos y no hay forma más pertinente de lograr un cambio que empezando a apropiarnos de nuestro barrio, para luego acercarnos a la ciudad.

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En el caso de Guayaquil, en diciembre del año pasado moradores del sector La Atarazana se quejaron porque habían sido talados 44 árboles que tenían muchísimos años en el sector. La ciudadanía sigue afectada por esto y continúa planteando un mejor manejo de las áreas verdes en una «ciudad de cemento».

Acerca de este acto que se realizó el diciembre pasado, el arquitecto Luis Alfonso Saltos comenta que debió hacerse antes que nada un estudio de impacto ambiental y después de ello considerar otras opciones que no incluyan la tala de los árboles. Sin bien la defensa del Cabildo fue decir que las raíces estaban irrumpiendo en el pavimento, el arquitecto explica que existen muros de hormigón, que si bien requieren más presupuesto y tiempo de planificación urbana, son una buena opción para estos casos. 

¿Tu sector ha sido afectado por la tala de árboles? ¿Qué cambios has notado?

De la literatura y otras formas de habitarnos.