#WhatIReallyReallyWant del poder femenino en el siglo 21

Hace unas horas una amiga me pasó este video de la campaña #WhatIReallyReallyWant. 20 años después, veo esta versión de Wannabe con los ojos de esa niña que quería el cabello de Ginger Spice, los pantalones de Mel B y la actitud de Sporty Spice (aunque nunca he sido muy sporty); pero también con las memorias de una persona que ha crecido en un mundo muy injusto con las mujeres.

Las Spice Girls, con este hit musical y una estrategia comercial fuerte, popularizaron el término Girl Power o Poder Femenino. Y este, a lo largo de los años, se ha ido denigrando hasta convertirse en una mera estrategia de marketing o incluso en la evolución de la mujer-objeto de adorno a animalito que debo someter. Aquí la explicación completa:

¡Hey, Girl Power! Antes eras chévere…

Me gusta que esta nueva versión de Wannabe sea una reivindicación de ese Girl Power que necesita el mundo, para construir una sociedad equitativa, diversa y justa. Con artistas famosas de alrededor del mundo, la campaña #WhatIReallyReallyWant pretende exponer algunas de las problemáticas más difíciles que atraviesan las mujeres, sean menores de edad o adultas, como: terminar la violencia hacia las niñas, educación de calidad para todas, terminar el matrimonio con menores, salario igualitario para trabajos igualitarios.

«El poder femenino ha caminado un largo camino, llevémoslo más allá», se lee en el video.

Necesitamos del empoderamiento femenino para llegar a la igualdad, especialmente cuando las mujeres han sido atropelladas en sus derechos por siglos. Pero ya es hora de ir pasando del empoderamiento a las acciones y estas son algunas de las que realmente, realmente quiero:

#WhatIReallyReallyWant

1. Elegir libremente y sin prejuicios la maternidad

Hablo sobre la legalización del aborto, con las condiciones salubres adecuadas. Pero también de que si nunca quiero ser madre, la sociedad no me vea como bicho raro. Tener un útero no quiere decir que debes ser madre.

2. Sentirme segura en los espacios públicos

Sé que ninguna ciudad es 100% segura; pero si voy a la tienda a comprar tomates no quiero a un hombre diciéndome groserías, haciendo gestos obsenos, ni siquiera un besito volado. ¿Te lo pedí, acaso? Esto ni siquiera es galantería o coquetería, simplemente es acoso e intimidación. Es una actitud sociópata, amigo.

Nacer con vagina: el acoso callejero y otras violencias sexuales

3. Un salario y ambiente laboral justo

Aunque la brecha salarial de género se ha ido reduciendo en los últimos años, aún se ve que los salarios promedios de las mujeres son entre 4 y 36 por ciento inferiores a los de los hombres, según el Informe Mundial sobre Salarios 2014/2015 de la OIT. Lo curioso es que para las mujeres cuyas carreras involucran un salario mayor, la brecha es aún más alta.

A más de esto, hay aspectos en la vida laboral que crean un ambiente de represión en las mujeres. Pasa que si nos ponemos la falda muy corta es inadecuado; pero si en el trabajo nos obligan a usar tacones está bien. Desde estos códigos de vestimenta también existe represión.

Cabe recalcar que las oportunidades laborales justas están atadas también a un sistema educativo de calidad y justo para las niñas, adolescentes y mujeres adultas.

what i really really want global01

4. Más mujeres en puestos de poder

Solo 15 mujeres en el mundo ocupan el cargo de presidente o similares. Esto significa que cerca del 10% de los gobiernos del mundo está en manos de mujeres. Este es el listado que logré recoger:

  1. Michelle Bachelet, Chile
  2. Dilma Rousseff, Brasil (actualmente suspendida)
  3. Ellen Johnson Sirleaf, Liberia
  4. 8. Erna Solberg, Noruega
  5. Nicola Sturgeon, Escocia
  6. Angela Merkel, Alemania
  7. Kolinda Grabar-Kitarovic, Croacia
  8. Marie Louise Coleiro Preca, Malta
  9. Dalia Grybauskaite, Lituania
  10. Sheikh Hasina Wajed, Bangladesh
  11. Park Geun-hye, Corea del Sur
  12. Bidhya Devi Bhandari, Nepal
  13. Tsai Ing-wen, Taiwan
  14. Hilda Heine, Islas Marshall
  15. Ameenah Gurib-Fakim, Mauricio (aunque su cargo es estrictamente honorífico)

Mujeres presidentas

5. No ser interrumpida cuando hablo

No sé si conocen el término anglosajón mansplaining. Tiene que ver con las veces en que un hombre aminora el valor de los argumentos o ideas de una mujer en una conversación o debate, pues piensa que él tiene la razón o sabe más del tema. Estudios demuestran que la participación femenina en la opinión pública es mucho menor que la de los hombres. Pasa en clases de estudio, debates políticos, en los medios de comunicación y hasta en las redes sociales.

80% de hombres escriben columnas de opinión en medios tradicionales y 67% en artículos en línea. Incluso, aunque hay menos hombres en Twitter, los usuarios hombres son retuiteados más veces que los usuarios mujeres.

6. Una vida amorosa sin violencia

En las sociedades donde existe una mayor brecha de oportunidades para las mujeres, el abuso físico, emocional y psicológico es más alto aún. Crecemos con ejemplos de parejas posesivas, abusivas y hasta violentas, como vemos en la televisión o en las películas. Y las aceptamos. Tal vez porque creemos que las merecemos o porque no conocemos algo diferente. Sin embargo, creo que también desde esta problemática se puede abarcar la inequidad social de la mujer, pues una persona que permite un amor abusivo probablemente no logre reconocer su valor en los demás aspectos de su vida.

« Aprende a reconocer las señales de abuso emocional »

señales de abuso emocional

Sí, el empoderamiento fememino es necesario para la igualdad, por ello aplaudo la campaña #WhatIReallyReallyWant -que además me recuerda mi niñez y mis sueños de ser una mujer poderosa-; pero también debemos reconocer que no solo las mujeres son las que tienen que apropiarse de la causa. La igualdad y la diversidad le compete a todas las personas sin importar su género, edad, país de donde vienen, color de piel, religión o cualquier otra característica demográfica que querramos contar.

Desde mi punto de vista como ser humano de sexo femenino, estas son algunas de las cosas que realmente, realmente quiero que cambien en mi país, en mi sociedad, en mi realidad. Sé que alrededor del mundo hay otras luchas y me gustaría saber cuáles son las tuyas. Si quieres usar el hashtag #WhatIReallyReallyWant úsalo, pero sobre todo no te quedes callada y ayuda a que el Girl Power siga trascendiendo.

Viajar es mi lugar feliz. De risa libre. Nunca me peino.