OMS anuncia que la carne produce cáncer, ¿no más chanchito for you?

Este 26 de octubre el internet ha reventado con un anuncio: «La carne produce cáncer».

Consumir carnes procesadas como salchichas, hamburguesas y embutidos aumenta el riesgo de sufrir cáncer, según anunció la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Y puede que este sea uno de los anuncios más controversiales de la OMS desde que indicaron que el consumo de tabaco era cancerígeno, allá en la década de los 60.

Lady Gaga, estás en problemas.

LOS ANGELES, CA - SEPTEMBER 12: Singer Lady Gaga poses in the press room during the MTV Video Music Awards at NOKIA Theatre L.A. LIVE on September 12, 2010 in Los Angeles, California. (Photo by Frederick M. Brown/Getty Images) *** Local Caption *** Lady Gaga

Foto: Frederick M. Brown/Getty Images

La carne produce cáncer, qué nos dice la ciencia:

¿Qué se entiende por carne procesada?

«Cualquier tipo de carne que ha sido transformada con sal, curación, fermentación, ahumado, para mejorar el sabor y preservar el alimento».

Esto incluye salchichas y hamburguesas de carne picada y también embutidos, sean hechos con sangre, carne picada de ave o vísceras. Un panel de 22 científicos de 10 países de la Agencia Internacional para la investigación del Cáncer (IARC, en inglés), parte de la agencia sanitaria de Naciones Unidas, ha sido el encargado de revisar los estudios científicos publicados sobre el tema.

El trabajo ha analizado más de 800 estudios científicos sobre la asociación entre el consumo de estos alimentos y 12 tipos de cáncer en varios países. La información más “influyente” ha venido de los estudios de cohorte realizados en los últimos 20 años, dice el IARC.

La OMS dice que este tipo de alimentos es “carcinogénico para los humanos” y lo incluye en el grupo de sustancias más peligrosas para la salud junto con el humo del tabaco, el plutonio o el aire contaminado, entre otros más de 100 compuestos analizados anteriormente. El organismo también considera que la carne roja: vacuno, cerdo, caballo, cordero, cabra, etc, es “probablemente carcinogénica”.

Obviamente este anuncio ocasionó un fuerte rechazo por parte de la industria cárnica. El Instituto Norteamericano de la Carne, una gran patronal cárnica en Estados Unidos, dijo el viernes anterior al anuncio que…

El estudio “atenta contra el sentido común” y va en contra de “docenas de estudios en los que no se ha encontrado correlación entre la carne y el cáncer”.

El anuncio publicado en The Lancet Oncology, se basa en estudios epidemiológicos realizados en varios países europeos y otras partes del mundo. Habría una asociación directa entre estos alimentos y el “cáncer colorrectal en 12 de los 18 estudios de cohorte [estudios epidemiológicos con población general] con información relevante hechos en Europa, Japón y EE UU”, resalta el estudio.

Es importante recalcar que el riesgo adicional de estos alimentos para una persona es limitado. Y es que cada 50 gramos de carne procesada que se coma aumentan el riesgo de cáncer colorrectal en un 18%.

Esto supone que “para un individuo, el riesgo […] es pequeño, pero aumenta con la cantidad consumida”, ha explicado Kurt Straif, uno de los responsables del trabajo.

Sin embargo, dado el alto consumo de este tipo de alimentos en muchos países, hay un «impacto en la incidencia global del cáncer importante para la salud pública». Por ejemplo, en Argentina existe un consumo promedio de 125,6 kilos (125.600 gramos) anuales de carne vacuna por habitante, según cifras hasta agosto de 2014.

En el caso de la carne roja, los expertos la incluyen en el grupo 2A, solo un escalón por debajo de los compuestos más dañinos. Este tipo de carne, añade, «también se asocia a los cánceres de páncreas y próstata«.

«Estos resultados apoyan aún más las recomendaciones actuales de salud pública de reducir el consumo de carne”, dice Christopher Wild, director de la IARC. Sin embargo, cabe recalcar que “al mismo tiempo, la carne roja tiene un valor nutricional”, añade.

¿Y ahora qué?

Hemos sido testigos de un proceso de cambios en la forma de comer de nuestras sociedades. Seguro tienes un amigo o conocido que ha cambiado drásticamente sus hábitos alimenticios: dejó el gluten, los lácteos o la carne; o todo al mismo tiempo. Sin embargo, aún siguen siendo más los «carnívoros» en el mundo.

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Este hecho es algo que ya hemos escuchado, seguro algún activista te ha dicho que «la carne produce cáncer»; pero ahora una institución internacional le está dando la razón. No nos alarmemos, simplemente la OMS lo está reafirmando.

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Esto puede que no sea tan malo, pues la industria de la carne es una de las que más contaminación genera. «Al comprar un producto animal, se pagan tres precios: uno lo paga el consumidor, otro el contribuyente y el tercero la naturaleza», explica el Atlas de la Carne.

Y es que para criar animales, se requiere cultivar alimentos (pasto, cereales, etc) para ellos, quienes luego serán consumidos por los humanos. Para esto, los granjeros -generalmente- deben sobrefertilizar la tierra. Esto causa una degradación, erosión y contaminación del suelo y el agua, explica el Atlas de la Carne.

«La carne barata solo es posible gracias a la contaminación del ambiente». Atlas de la Carne.

Según cifras de la organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO) en el 2012 se produjo 304.2 millones de toneladas de productos cárnicos y para el 2014 se estimaba un aumento a 311.8 millones de toneladas.

Pasa que todos -menos los vegetarianos- amamos la carne. Yo soy de las que consume pocas carnes rojas, pero igual como carnes blancas prácticamente a diario, y estoy segura de que la mayoría de estas proteínas (si no son todas) ha sido manipulada para su conservación; es decir es carne procesada.

¿Qué pasará ahora? Habrá quienes dejen de consumir carne, como hubo quienes dejaron de fumar tabaco. Pero la realidad es que la mayoría de humanos estamos muy acostumbrados a comer carne, pues es parte de nuestros platos típicos y nuestra cultura en general.

Creo que se acerca una batalla gastronómica y cultural. Y esto, en lo personal, pienso que es algo bueno. No, no creo que la gente deje de consumir carne -como hubo gente que no dejó de fumar cigarrillos-, pero estoy segura que vendrán más consumidores conscientes de lo que meten a su cuerpo a diario y cómo lo que consumen afecta a sus vidas y -espero- al medio ambiente.

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FUENTES: EL PAÍS, INFOBAE, ATLAS DE LA CARNE, FAO.

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