La pitbull Atena está entre la vida y la muerte

El caso de la pitbull Atena que el pasado 28 de febrero ocasionó la muerte de Jorge Matías, un menor de dos años, en el norte de Quito tiene en vilo a muchas personas. Le fue negada la acción de protección para que no sea sacrificada, aunque no significa que será ejecutada inmediatamente. Los que la consideran una asesina y creen que debería morir no entienden por qué se poner trabas al asunto, ya que se debiera valorar más el dolor de la pérdida de un niño. Por su parte, varias organizaciones de defensa de los animales abogan por su vida (ver el hashtag #vidaparaatena) y denuncian que la pitbull fue víctima de maltrato. El polémico caso tiene dos puntos de vista que deben ser evaluados antes de formar una opinión.

El hecho objetivo: un niño de dos años murió el 28 de febrero pasado, en el norte de la capital, debido a una mordedura en el cuello que fue proporcionada por su perra mascota.

La pitbull Atena permanece, desde el día del ataque, en las instalaciones de Urbanimal, Centro de Gestión Zoosanitaria del Municipio de Quito (Carapungo).

Voto por la vida

Las organizaciones defensoras de los animales y la Defensoría Pública firmaron patrocinio que garantizó a Atenea un abogado, Luis Ávila, para su caso.  Así, se busca no solo salvar la vida de la pitbull, sino establecer un precedente jurídico para este tipo de casos.

Organizaciones como Protección Animal Ecuador (PAE) interpusieron el martes pasado una acción de protección para impedir que la pitbull Atena sea ejecutada, luego de que la Agencia de Control del Municipio de Quito recibiera un informe que determinaba que el carácter de la perra es muy agresivo.

El abogado de la can, Luis Ávila, explicó que una de las primeras acciones de la defensa fue pedir un examen más profundo con un etólogo, una especie de psiquiatra canino. “La primera conclusión fue emitida por un adiestrador de perros de la Policía, respetamos su trabajo pero los etólogos estudian ocho años sobre el comportamiento de los animales”, dijo el abogado a El Universo.

Lorena Bellolio, de PAE, aseguró que si el etólogo determina que el carácter de la pitbull Atena es irreversible, no se opondrán a su sacrificio. “Esto es un paso importante y hay que crear políticas públicas para controlar a los perros y a sus dueños”, dijo al diario local.

A Bellolio le preocupa que no se considere que la pitbull “fue víctima de maltrato y que hubo negligencia; no quieren que se estigmatice a una raza en lugar de tomar lecciones sobre la debida tenencia de un animal» Y precisó que «se vulneró el derecho del niño a un ambiente seguro», reporta El Comercio.

Un juez en argentina causó, este año, polémica al declarar a los animales, sujetos no humanos de derecho.

Voto por la muerte

La perra, de raza pitbull, atacó a Jorge Matías, de dos años de edad, mordiéndolo en el cuello, en la tarde del sábado 28 de febrero. El pequeño fue trasladado con urgencia al Centro de Salud del IESS, localizado en la calle Río Coca.  Allí se confirmó el fallecimiento.

Los vecinos del niño, indicaron a El Comercio que él estaba jugando con otros menores, cuando subió a la terraza donde se encontraba el animal. Su madre escuchó gritos y cuando llegó halló a la perra mordiendo el cuello de su hijo.

La pitbull vivía en la terraza de un edificio de 4 pisos, en el que reside una familia, la cual sería la dueña del animal.

Las pruebas de comportamiento de Atena, practicadas por el Centro de Adiestramiento Canino de la Policía, afirman que la perra «tiene un altísimo nivel de agresividad y se busca evitar que ataque a más personas», según la supervisora de la Agencia Metropolitana de Control, María Gabriela Larreátegui, según cita El Comercio.

La preocupación mayor es que la pitbull ataque a otras personas.

Este no es el primer caso de agresividad de un perro pitbull en la capital. En marzo de 2013, otro menor falleció atacado por su mascota. El padre del menor mató al animal a golpes y luego lo quemó.

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La casa donde vivía la pitbull es reflejo de un ambiente poco agradable, ese es uno de los argumentos principales de los defensores. Foto: El Comercio

Leyes rigen el caso

En 2009 se emitió el Reglamento de Tenencia Responsable y Manejo de Perros del Ecuador. La normativa prohíbe que los canes de raza pitbull o rotweiller sean mascotas, «por el potencial daño y severidad de lesiones que pueden causar ante un ataque al ser humano», dicta la norma.

La Ordenanza Municipal 048, del Distrito Metropolitano de Quito, se establece que si un perro atacó a un ser humano, causándole daños graves, este deberá ser sacrificado por las autoridades responsables. Esto se lleva a cabo después de que el animal pase por una evaluación del comportamiento del animal. Se excluyen los perros que hayan atacado tras haber sido provocados, cuando hayan defendido a una persona o propiedad privada y cuando cuiden a sus crías.

En el telón de fondo de este caso, flotan grandes interrogantes sin respuesta: ¿Qué vida vale más, la humana o la canina? ¿Quién decide sobre esto? ¿No somos, humanos y canes, animales?

Foto portada: El Comercio

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