Julio Cortázar como inspiración

Para comenzar a hablar de Julio Cortázar lo primero que se debe hacer es recordar uno de sus poemas:

No me des tregua, no me perdones nunca

No me des tregua, no me perdones nunca.

Hostígame en la sangre,

que cada cosa cruel sea tú que vuelves.

¡No me dejes dormir, no me des paz!

Entonces ganaré mi reino,

naceré lentamente.

No me pierdas como una música fácil,

no seas caricia ni guante;

tálame como un sílex, desespérame. Julio Cortázar

“Tálame como un sílex” ¡vaya profundidad en cada uno de sus fragmentos! Así fue Cortázar, siempre tan delicado y preciso, tan pasional  y metafórico, genuino y  novelesco.


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Cortázar se caracterizó por sobresalir dentro de  la literatura iberoamericana, fue un grandioso multifacético que no sólo se ladeo en la escritura, sino en la política, fotografía y música. Sus textos se determinan como reflexivos y ecuánimes, esconden una perfección que él solo supo expresar dentro de sus redacciones. Asimismo, en la conocida obra literaria “Rayuela” lo podemos percibir en cada párrafo, en cada fragmento plasmado,como por ejemplo: «Probablemente de todos nuestros sentimientos el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose».

Hay muchas cualidades que identifican a Julio Cortázar, un hombre tangible, leyente, con ideas objetivas pero a su vez fantasiosas, crítico por naturaleza y artista por vocación;es por ello que cada una de sus obras siguen vigentes en los corazones de a aquellos amantes de la vida,es decir, de la poesía. Porque la poesía es vida.


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Make art, Make love, Make tea.