Detrás de la ropa negra: Confesiones peligrosas de una rockera

Advertimos que este texto puede herir susceptibilidades. Con todo, ¡ríanse un poquito!

Para evitar la agresividad voy a omitir el nombre de mi compañera rockera. Ella tiene 27 años y desde los 10 recuerda haber escuchado rock gracias su tío. Es desde los 15 que empieza a ir a conciertos de bandas independientes de su ciudad y a escuchar fielmente buen rock. Entre sus bandas preferidas están: NOFX, 2 minutos y Bad Religion. Por supuesto, ya desde ahí empieza a conocer amigos rockeros que la invitan a más conciertos y le dan CDs con nuevas bandas poco conocidas, pero que después rompieron la escena musical, como el caso de la banda guayaquileña Armada de Juguete.

Ella, ahora haciendo memoria considera que en esa época fue bastante estricta, por así decirlo, en cuanto a sus ideales y «forma de vivir» rockera. ¿En qué consistía? Bueno, la clásica ropa negra, converse negros (sin lavar, obvio), mochila con pins, uñas negras y audífonos siempre. Es como si hubiera llenado todo lo necesario para a aprender a cómo ser rockera (con la música y el estereotipo incluido).

Pero, ahora ella nos hace unas confesiones que quizás los más puristas rechacen. Sin embargo son reales, y nos hacen pensar que si nos creemos rockeras por tener las uñas negras y escuchar Panda, NO sabemos nada de la vida.

Lo que calla una rockera 

  • «Como todos, yo quería tener una banda», pero eso nunca se dio. Sí, entró a aprender guitarra pero pronto se dio cuenta que sus dedos eran muy torpes para ello; luego intentó con el piano pero terminó por abandonarlo. Mejor se dedicó a seguir escuchando buena música.

  • Ser rockera no quiere decir que no puedas tener otros gustos musicales. Por ejemplo, ella ama la cumbia. ¡¿Quién dijo miedo?!

  • Sí, aún tiene sus converse negros pero también le regalan otros: como los deportivos Guess que suele usar. ¿Y cuál es el problema, no se rechaza lo que te regalan?

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  • Ahora ya no solo usa ropa negra, en realidad su mamá le pidió de favor que deje de vestirse solo de negro. Por eso, ha optado por otros colores, aunque mantiene su estilo.
  • Para los días de lluvia tiene un lindo paraguas amarillo de patito, que su abuelita le regaló… y no le da vergüenza usarlo.

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  • Dejó de pintarse las uñas de negro, era muy difícil sacarse el esmalte. ¡Qué pereza!
  • Nunca pudo hacerse piercings como el resto de los chicos, tiene una fuerte reacción alérgica a la bisutería, así que solo puede usar accesorios de oro, plata o acero. Sí, así de fina.

En fin, es una persona normal como cualquier otra. Con tristezas y alegrías. No es ruda ni seria como dicta el estereotipo, pero sí que rockea bien.

De la literatura y otras formas de habitarnos.