Cómo la economía solidaria sacó de la pobreza extrema a Salinas de Guaranda

La historia de superación de un pueblo en los Andes ecuatorianos.

Llegué a Salinas de Guaranda interesada en vivir esa fiesta que celebran hace ya 8 años: El Festival del Queso. Tres días en que los salineros sacan sus carpas y mesas, y comparten con los turistas nacionales e internacionales, sus productos, métodos de producción y experiencias.

En esta ocasión, además de encontrarme con degustaciones de quesos, licores y chocolates, había presentaciones musicales, juegos, rifas, conversatorios y hasta un pequeño festival de cine con películas ecuatorianas. ¡Todo un programa cultural escondido en un pueblito de los Andes!

Posiblemente habrás escuchado de la marca “Salinerito”. Quizás la has encontrado en el supermercado, o quizás alguien te llevó a una de sus deliciosas pizzerías que se encuentran en varias ciudades del país. Efectivamente, “Salinerito” pertenece a los pobladores de Salinas de Guaranda, y su historia de desarrollo es muy interesante. ¡Aquí te la contamos brevemente!

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Cronología flash de Salinas de Guaranda

  • Antes de la llegada del padre salesiano italiano Antonio Polo, Salinas era una hacienda que pertenecía a una familia de terratenientes de origen colombiano.
  • Ellos explotaban a sus pobladores haciéndolos vivir en condiciones miserables.
  • La fuente de riquezas se basaban en la producción de sal.
  • En 1971, Antonio Polo llega con la misión de construir La Casa Comunal. Él, decidido a no abandonar este lugar que lo había recibido, cuenta que solía inventarse tareas para que su voluntariado no termine.
  • Fue así que se impulsó el hecho de que los salineros comprasen las tierras hasta lograr desplazar a los terratenientes que los tenían oprimidos.
  • Lo primero que se constituyó fue la Cooperativa de Ahorro y Crédito, lo cual permitió a los salineros tener una nueva perspectiva cooperativista en la que juntos empezaron a trabajar.
  • El padre Antonio Polo logró cada año atraer a voluntarios de otros países. Así fue que los salineros fueron capacitados en la preparación de quesos, chocolates, productos cárnicos, y otros que se siguen sumando a la lista.

Rodeada de montañas a 3.550 msnm. Foto: Josselyn Añazco

 

El modelo de desarrollo que se propuso y el cual ha llevado a los salineros al lugar donde se encuentran ahora, se denomina: Economía Solidaria. El mismo se basa en la cooperación entre todos los integrantes del grupo, logrando en la unión la misma posibilidad para todos de salir adelante.

¿Cómo funciona la economía solidaria?

En el caso concreto de los salineritos podemos observar que el proceso ha durado más de 30 años: desde que salen del poder de los terratenientes y empiezan a crecer las comunidades. Los pobladores deciden unirse y, bajo el empuje de Antonio Polo y más voluntarios, se empiezan a ver formas de cooperativismo. Más adelante, será la propia gente que empiece a dar nuevas ideas, proponga metas y comparta ese sentido de unidad.

Más allá de su virtud económica, el ahorro es el catalizador que permite aprender a autogestionarse, a prever, a planificar y a fijarse objetivos. Actuando como embrión de la capacidad empresarial, los Salineros aprenden partiendo del binomio trabajo + ahorro, a programar sus gastos e inversiones, incluso las más pequeñas. Por otro lado, el ahorro permite financiar pequeños créditos a los socios de la cooperativa para la compra de vacas y animales menores, inversiones agrícolas o la mejora de sus potreros. Se puede leer en salinerito.com.

Salinas de Guaranda ahora se caracteriza por su producción lechera. Foto: Josselyn Añazco

¿Cómo podemos apoyar?

En la actualidad, la marca “Salinerito” se está exportando al mundo. La pobreza extrema de aquella década de los 70 ha quedado atrás, ahora sus pobladores han construido no solo una red de distribución nacional, ¡sino también internacional! En Ecuador puedes encontrar pizzerías y tiendas con todos los productos del “Salinerito”.

Los quesos son su especialidad, así como también los chocolates. En Salinas de Guaranda también se produce sal, hongos y frutas deshidratadas, aceites esenciales, textiles, entre otros. La lista sigue creciendo y nosotros podemos ser parte de esta historia. Cuando compras “Salinerito” no estás beneficiando a una sola familia, “Salinerito” le pertenece a todas estas comunidades que un día decidieron unirse para generar un cambio positivo en sus vidas, familias y economía.

En mi visita a Salinas de Guaranda realicé el popular tour por las microempresas. Allí puedes aprender mucho más de esta historia de coraje y derrotas. Richard, un joven salinero que había sido capacitado como guía, nos enfatizó mucho en el hecho de que no siempre todo había salido bien. Muchos proyectos cayeron, mientras otros ni siquiera lograron salir a la luz, sin embargo es toda la gente salinera que con decisión logró sacar adelante sus emprendimientos comunitarios.

Entonces, cuando veas “Salinerito” disponible en el supermercado, adquiere un producto de calidad y colabora en su economía local.

Si aún no te convences, ¿qué te parece este dato?

Actualmente, la mayoría de familias salineras se dedican a la producción de leche. Las queseras comunitarias los reciben cada mañana y pagan 0.45 centavos por cada litro. Mientras tanto, en empresas multinacionales como Toni, el mismo litro tiene un costo de 0.35 centavos. Puede que para nosotros no signifique mucho esa diferencia, pero para los productores es inmensa. De manera que, ¿por qué no inclinarse hacia una opción más justa y sustentable?

Si estás pensando en visitar Salinas de Guaranda en tu próximo viaje, ¡cuéntanos en los comentarios!

 

De la literatura y otras formas de habitarnos.