Un papel firmado no hace la paz en Colombia

«¿Acaso soy la única que está feliz de que se firme la paz en Colombia?», le pregunto a una amiga que me bajaba todo el ánimo ayer, cuando le comenté que hoy se firmaba un acuerdo de paz entre las Farc y el gobierno colombiano.

Gente a mi alrededor y comentarios que leo en redes sociales dicen que es una fachada, que aún falta mucho, que la firma de un papel no significa paz.

Lo sé.

Sé que este conflicto de 50 años ha parido la muerte de 220.000 personas, 25.000 desaparecidos, 27.000 secuestrados, 6.9 millones de desplazados internos… Se cree que todo esto suma ocho millones de víctimas. Y aún así esto es solo lo que se puede ver y tocar, porque todo el dolor detrás de estas cifras no tiene cómo ponerse en números.

Por ello eso de que un par de firmas entre Santos y ‘Timochenko’ hacen la paz, suena irreal. ¿Es posible que un par de garabatos sobre un papel borren décadas de daños?

No lo sé.

No soy colombiana, no he vivido el conflicto armado directamente. Soy ecuatoriana, lo he vivido indirectamente. He visitado Colombia y he conocido a su gente; también he conocido colombianos huyendo de la guerra que han venido a Ecuador. Y ustedes dirán qué tengo yo que ver con este asunto y por qué me tomo la atribución de hablar de ello. Pues porque quiero y porque me importa.

De Colombia he aprendido dos cosas: tiene gente con un corazón grande, que a pesar del dolor siempre está dispuesta a estrechar la mano, a dar un abrazo, a regalar una sonrisa. Y, que pese a tanta destrucción son capaces de reconstruirse, de empezar de nuevo y de despegar.

(Y como plus, Colombia es un país hermoso. En particular me quedé totalmente enamorada del Eje Cafetero. ¡Ay, y su café! Tanta belleza no merece ser masacrada.)

Pero también hablo de esto porque quiero un mundo mejor. Sí, aún creo en esas cursilerías. Soy de esas hippies new age que cree que cada ser vivo está interconectado y que nuestros sistemas son también como un ser vivo. Por eso me alegra tanto saber que hoy se ha firmado un papel que representa simbólicamente el inicio de la paz en Colombia.

Sí, estoy consciente de que la paz no es el papel que hoy se ha firmado. Hoy las Farc y el Gobierno se comprometieron a bajar sus armas y cesar el fuego de forma bilateral y definitiva. Esto aún no es la paz absoluta, pero al menos el conflicto armado -como tal- terminará. En negociaciones anteriores las Farc no había nunca desistido de usar las armas, esto ya es un gran avance.

Paz en Colombia

La paz en Colombia es un proceso

Ahora es cuando viene lo bueno, pues Colombia va a entrar a la parte final del proceso de paz. Las conversaciones iniciaron hace más de tres años y aún falta una quinta etapa por concluir; sin embargo estos son asuntos políticos. 50 años de guerra acarrean también dinámicas sociales que deben cambiar para que una verdadera paz entre ciudadanos se de.

La serie informativa Dejemos de matarnos explica cuál es el espíritu de la paz en Colombia. Aquí no se tocan temas que solo las fuerzas políticas deben tomar en cuenta, sino quiénes son los verdaderos protagonistas de esta historia: los colombianos.

La paz es aprender a perdonarse, respetarse, comenzar de nuevo, reconstruirse.

Apuesto por que mis hermanos colombianos lo van a lograr, porque me permito creer en la paz. Su proceso de paz es para mi un proceso también para la región y a la humanidad.

Me vas a decir que aún hay muchos cabos sueltos. ¿Cómo va a ser el proceso de paz definitiva? ¿Cuáles van a ser las medidas? ¿Cómo se va a financiar? ¡Pero, el ELN (otra guerrilla colombiana) aún no comienza su proceso de paz! Que aún falta que los colombianos aprueben o no en plebiscito, si están de acuerdo con las medidas que se han tomado hoy.

Todo esto para mí sigue siendo un tema político. Un voto o un papel firmado no hará que llegue la paz a Colombia, porque -reitero- la paz se gestará de colombiano en colombiano, de humano a humano, cuando aprendamos a perdonarnos, dialogar, llegar a acuerdos y comenzar juntos, de nuevo.

En Bogotá, capial de Colombia, dos mujeres se abrazan mientras celebran el cese al fuego bilateral y definitivo que le pondría fin a un conflicto armado. Foto: Reuters/John Vizcaíno

En Bogotá, capial de Colombia, dos mujeres se abrazan mientras celebran el cese al fuego bilateral y definitivo que le pondría fin a un conflicto armado. Foto: Reuters/John Vizcaíno

 

Foto de Portada: Reuters

Viajar es mi lugar feliz. De risa libre. Nunca me peino.