Hacer de las ciudades un lugar habitable y sostenible, ¿es posible?

La nueva normalidad que ha propiciado el Covid traerá cambios que afectará a la sociedad por mucho tiempo

Por Sabrina Rodríguez

El Observatorio de la Movilidad Metropolitana (OMM) es una iniciativa de análisis y reflexión, la cual está constituida por las Autoridades de Transporte Público (ATP) de las principales áreas metropolitanas españolas.

Entre ellos se pueden mencionar, el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, y el Ministerio de Fomento. Esto, con el objetivo de reflejar la contribución del transporte público a la mejora de la calidad de vida y del desarrollo sostenible en las ciudades.

Recientemente, este observatorio analizó la movilidad cotidiana ante los cambios que han ido sufriendo las diferentes sociedades por la presencia del Covid, y allí pudieron destacar que el uso de automóvil o moto es predominante (en torno a un 60%) seguido de los desplazamientos andando o en bicicleta (en torno a un 20%) y finalmente el transporte público (en torno a un 15%).

Por ejemplo, en el caso de estudiantes universitarios, predomina el desplazamiento activo, es decir, caminar y andar en bicicleta, aparte  del transporte público.

Es importante que los gobernantes o trabajadores municipales identifiquen cuáles son los factores que influyen en la elección del modo de desplazamiento de los distintos grupos de la población, debido a que esto les permite mejorar las infraestructuras y programas que promuevan el uso de modos de transporte sostenible.

¿CÓMO ELIGEN LAS PERSONAS SUS MEDIOS DE TRANSPORTE?

Las prácticas de movilidad son el resultado de condicionamientos culturales, sociales y económicos. Hasta la fecha se ha estudiado la elección modal desde diferentes perspectivas, como factores socioeconómicos individuales y de los hogares, factores actitudinales o factores del ambiente construido.

Y a esto se le suma hoy día, los cambios que ha traído consigo la pandemia, pues las personas se han visto obligadas a modificar sus rutinas de vida, incluidas las maneras en las que éstas se movilizan.

CONSECUENCIAS EN LA MOVILIZACIÓN

La pandemia por coronavirus ha producido un efecto trágico a nivel mundial, con efectos nunca antes observados en la vida de las personas y en la economía de los países, sobre todo, en los ecosistemas de los animales y el medio ambiente.

La Universidad de Extremadura procedió a encuestar a más de 300 personas durante el periodo de la cuarentena forzada.

En dicha encuesta se vio que un alto porcentaje de los encuestados, específicamente el 73,8%, usaba medios de transporte pasivo antes de la pandemia, siendo el automóvil el medio más utilizado.

Al preguntar sobre los posibles cambios, la gran mayoría no piensa en cambiar, pero existe un 10,1% que piensa pasar del transporte pasivo al activo, es decir, andar en bicicleta o caminar.

También se le preguntó a los encuestados sobre los medios de desplazamiento que tendrán un mayor crecimiento o decrecimiento una vez que Covid haya pasado.

Entre las respuestas más frecuentes, destacaron tres medios por su posible crecimiento: el automóvil en un 62,1%, la bicicleta en un 52,8% y caminar con un 50,7%.

Por otro lado, se cree que los medios menos utilizados serán: el autobús con un 72,8% y el metro-tren con un 54,5%.

APREVECHAR LOS RETOS PARA IMPLEMENTAR LOS CAMBIOS

La nueva normalidad a la que se espera llegar una vez que pase la fase crítica de la pandemia afectará a numerosos ámbitos de la sociedad, entre ellos y uno de los más importantes, es la forma de movilidad urbana de las personas.

Es por esa razón que, se considera necesario tomar ventaja de lo que se ha aprendido durante estos últimos meses a nivel social, para así intentar adaptar las ciudades y pueblos a esta nueva situación.

Hay una tendencia futura que prevé incrementos en el desplazamiento activo, ir en bicicleta, caminar y el uso del automóvil.

Un incremento del uso del automóvil puede ser una solución temporal para la crisis sanitaria, pero llevará a una crisis ecológica, con un claro aumento de la contaminación y los problemas de congestión del tráfico que pueden producirse en un futuro.

Las ciudades son espacios en continua transformación, por ello deben analizarse todos los fenómenos que suceden y deben ser constantemente estudiados con el fin de satisfacer las necesidades de los habitantes.

Ante esta nueva tendencia en la movilidad, las ciudades que quieran apostar por la movilidad activa y sostenible deben empezar a tomar medidas.

GUAYAQUIL Y SU ACTIVISMO EN PROMOVER UNA MOVILIDAD SOSTENIBLE

La ciudad de Guayaquil continúa fortaleciendo la movilidad sostenible en sus alrededores, dándole de esta forma la importancia al peatón y a otros tipos de medio transporte como bicicletas o scooters, para hacer de la Urbe una de las ciudades de Latinoamérica con visión de ciudad y movilidad sostenible.

El Municipio de Guayaquil junto a la Autoridad de Tránsito Municipal (ATM) han ido poco a poco fomentando este modelo de ciudad a través de programas y actividades de educación vial, que incentiven a los ciudadanos a trasladarse hacia otros puntos por medio de caminatas, patines, bicicletas, scooters, entre otros.

A su vez, educando a los conductores a respetar los debidos espacios de las ciclovías, para así respetar al peatón.

La ATM de Guayaquil asegura que con pasos pequeños se pueden ver grandes cambios en la ciudad, promoviendo de la mano con el Municipio, un modelo de ciudad amigable, segura y sostenible, haciendo de ésta una de las ciudades referentes de Ecuador y Latinoamérica.

Por ejemplo, una de las medidas que se ha implementado para esto es la peatonalización de la Av. 9 de octubre durante todos los fines de semanas, convirtiéndose en un paseo peatonal para los guayaquileños.

RECOMENDACIONES PARA PROMOVER UNA MOVILIDAD SEGURA Y SOSTENIBLE

Para que una ciudad pueda aprovechar estas tendencias y lograr que sus habitantes tomen buenas decisiones al momento de elegir con qué método movilizarse, se deberían tomar en cuenta las siguientes recomendaciones:

– Potenciar la peatonalización permanente de calles, eliminando por ejemplo los vehículos del centro en fin de semana.

– Reducir espacios de aparcamiento para desincentivar el uso del automóvil en el centro de las ciudades.

– Reducir la velocidad de las vías públicas para que, de esta forma, sea cada vez menos motivador el uso del auto y a su vez, aumentar al mismo tiempo la seguridad de ciclistas, incrementando de esta forma el uso de la bicicleta.

Crear una mayor red de carriles para el uso de las bici y calles con carriles de uso preferencial, apostando por diseños directos y rápidos entre puntos clave de la ciudad.

– Fomentar campañas sociales y educativas que promuevan el uso del desplazamiento activo, priorizando centros educativos, los centros de trabajo y las instalaciones de ocio.

– Aplicar incentivos fiscales a la compra y reparación de bicicletas.

Fomentar la participación social en el nuevo diseño de las ciudades y pueblos. Si las medidas son consensuadas serán aceptadas por un mayor número de personas.

 

(Fuente: El Nacional)

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