Por qué debemos dejar de llamar Alt-Right a grupo racista de EE.UU.

Usted debe haber escuchado los comentarios racistas y homofóbicos que ha emitido el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump a lo largo de su campaña. Por lo general muchos medios de comunicación criticaron esas declaraciones. Y el mismo Trump, sin desdecirse del todo, tuvo que emitir también declaraciones más tolerantes tras su ganar la presidencia. Pero su victoria en las elecciones al parecer despertó las ínfulas de miles de estadounidenses  que creen en algo que se llama supremacía blanca.

Hubo grupos que al contrario de rechazar los dichos de Trump, se sintieron identificados con él. Hay mucha gente que de haber nacido en la época del Ku Klux Klan o de los nazis, sin dudarlo lo hubiesen integrado. Hoy que el racismo está mal visto políticamente hablando, estos grupos se autodenominan Alt-Right (Alternative Right -Derecha Alternativa, en español-), para suavizar el rechazo que significaría identificarse como neonazis, por su idealización del supremacismo blanco. Sin embargo estos «grupos de choque» en la práctica son racistas, y conforman esta derecha alternativa porque consideran que los republicanos moderados son muy blandos. No obstante, pese a hacer gran uso de su libertad de expresión, prefieren aparentar con un eufemismo una moderación ideológica que no tienen, ni se preocupan por tener.

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Publicaciones como Breitbart están popularizando ideologías racistas.

Aunque no todos los que se identifican como Alt-Right son ultraderechistas, pues comprenden varias tendencias de derechas, el trasfondo es la intolerancia a las minorías, a las cuales culpan de ocupar sus empleos y de colarse a un sueño americano que muchos creen no les toca (quizá por ser de otras etnias o influir en la cultura estadounidense y la ´forma americana de ser´). Otro problema es que estos «Alt-right» ultraderechistas defienden agresivamente las políticas más duras del próximo gobierno de Donald Trump, especialmente en internet, foros y conferencias. Y basta ver a Richard Spencer, uno de sus líderes, saludar con un hitleriano «Hail Trump» para preocuparse. Y más aún porque estarían logrando una creciente aceptación.

Ya habían impulsado su presencia política cuando arribó al poder Barack Obama, como una forma de mostrar su disgusto por tener un presidente de raza negra. Su mentalizador fue Paul Gottfried, quien entonces hizo un llamado por «un derecho intelectual independiente, que exista sin la financiación del establishment». Eso no suena mal dicho así… el problema es la realidad.

«(Alt-Right) No es un grupo que yo quiera impulsar. Si están impulsados, quiero investigarlo y saber por qué”.

– Donald Trump

Y aunque el presidente electo Donald Trump haya querido en algún momento desvincularse de ellos, sus políticas y formas de pensar son precisamente las que han atraido el apoyo de estos grupos.

«La gran mayoría de la gente en este movimiento cree, en principio, en el origen étnico, la libertad de expresión, el liberalismo y en el libre pensamiento. Si el efecto de Trump y el efecto del ‘alt-right’ es hacer lo indecible decible de nuevo, maravilloso»

– Milo Yiannopoulos, activista del movimiento nacionalista Al-Right.

 

Una de las figuras más visibles del «alt-right» actual es Milo Yiannopoulos, editor de tecnología del sitio web Breitbart, quien en su momento fue halagado por Trump cuando este retuiteó el dibujo que dicha web le hizo.

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Dibujo realizado por Breitbart que Donald Trump retuiteó.

Las publicaciones de las Alt-Right generalmente apoyan al Presidente electo republicano Donald Trump, y se oponen a la inmigración, al multiculturalismo ya la corrección política. Muchos de sus miembros son aficionados a las bromas, al ciberacoso y al uso de mensajes de provocación y ofensa para incitar a sus adversarios.

De allí que si, como menciona Milo Yiannopoulos, algunos temas de derechos civiles que ya están más avanzados, vuelven a discutirse (y se normalizan las expresiones y agresiones racistas); significaría volver, de hecho, a la época del malsonante Ku Klux Klan. A no ser que realmente eso sea algo que nunca fue de verdad superado y simplemente mucha gente se está quitando su máscara. De acuerdo con la revista Time, «el acoso se ha convertido en la principal herramienta del ‘alt-right'».

«(Es una)ideología racista emergente conocida como ‘alt-right'».

– Hillary Clinton, ex candidata presidencial de EEUU.

En general los grupos Alt-Right tienen muchas tendencias, el supremacismo es solo una de ellas. El problema no es que existan sino que agrupan a movimientos que tienen un trasfondo racista pero que no se consideran a sí mismo como tales y que están siendo tomados como movimientos serios, se están volviendo populares mediáticamente y el hecho de llamarse Alt-Right les permite difundir sus ideas de una forma peligrosamente sutil en relación a lo agresiva que es su real pensamiento.

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