Cómo resolver los conflictos con tus hijos sin dramas de por medio

Sin importar qué edad tengan tus hijos, siempre habrá momentos en los que se presentarán tensiones entre ustedes. Ya sea porque tu hijo no quiere ir a dormir o porque cree que «merece» más tiempo frente a la TV, tableta o celular… Las opiniones contrarias de ambos se verán enfrentadas y encontrar cómo resolver conflictos con tus hijos, sin dramas ni pataletas, será lo que necesites saber más que nada en el mundo.

Guía rápida de cómo resolver conflictos con tus hijos

El cuadro es siempre el mismo: el padre quiere que sus hijos hagan algo y los niños no quieren hacerlo. Los padres lo piden una segunda vez.  La tercera vez que lo pides, tal vez ya hayas perdido la paciencia y a tu petición le agregues alguna frase de la que puedas arrepentirte.

Daniel Shapiro, profesor director del programa de negociaciones internacionales de Harvard propone algunas estrategias para manejar estas situaciones y mejorar la relación con tus hijos  en su libro Negotiating the Nonnegotiable: How to Resolve Your Most Emotionally Charged Conflicts (‘Negociar lo innegociable: cómo resolver tus conflictos más emocionales’).

1. No caigas en el «vértigo»

Tal vez ninguna relación en la vida sea tan intensa como aquella que existe entre los padres y sus hijos. A medida que los conflictos se intensifican, se corre el riesgo de que la tensión te consuma emocionalmente hasta el punto de no poder pensar en otra cosa. A esta experiencia es a lo que Shapiro llama «el vértigo», porque los padres sienten que el mundo está girando fuera de control y cada vez que intentas recuperarte tus hijos hacen alguna otra cosa que sigue tirando de ese remolino emocional.

cómo resolver conflictos con tus hijos


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La mejor manera de salir del vértigo es evitar meterse en él. A medida que las tensiones aumentan, debes  preguntarte si realmente quieres estar atrapado en ese conflicto. Lo más probable es que la respuesta sea un no. Así que tómate un momento para recuperar la perspectiva. Respira profundamente e imagínate como estarás en una hora a partir de este momento: solo en la ducha, relajándote en tu cama o leyendo un libro. Piénsalo nuevamente: ¿Vale la pena estar tan cansado solo porque tu hijo no quiere irse a dormir? Probablemente no.

2. Aprecia las preocupaciones de tu hijo

¿Has visto cuando le dices a tu hijo que «se ponga en los zapatos del otro»? Pues eso mismo es lo que toca hacer. Normalmente, los padres tienden a pensar que conocen TODAS las respuestas correctas, sobre todo cuando discuten con sus hijos. Sin embargo, el hecho de que estés en una jerarquía de poder superior, no significa que no haya validez en las perspectivas de tus hijos. Los niños y adolescentes suelen tener buenos motivos que influyen en su comportamiento, y vale la pena tomarse el tiempo para preguntar, escuchar y tratar de entenderlos.  Así que la próxima vez que tu hijo te grite que eres injusto, indaga en el porqué. Puede que se trate de que crea que estés siendo más indulgente con sus hermanos menores o quiera llamar tu atención por algún motivo.

3. Dale a tus hijos algo de autonomía

Imagínate lo desvalorizante que puede sentir ser un niño: tus padres le dicen a qué hora despertar, qué comer, cuándo dormir e incluso cómo hablar. No es de sorprender, entonces, que los niños quieran algún tipo de libertad para determinar su propio destino. Así que la próxima vez que tus hijos te pregunten si pueden quedarse despiertos un rato más, pregunta qué quieren hacer en ese tiempo y dales una opción: «Si te quedas despierto hasta más tarde hoy, mañana tendrás que ir a la cama más temprano. ¿Cuál quieres?»

4. Resiste la tentación de reproducir patrones

Observa los patrones de comportamiento que presentas en los momentos de conflicto. La clave es notar un patrón disfuncional y comprometerse a cambiar una o dos acciones en ese proceso. Una conversación más productiva puede ayudarlos más que entrar en una espiral de pedir algo, encontrar una negativa y escalar tu pedido nuevamente.

5. Entra en acción hoy mismo

Tus habilidades par resolver conflictos será puestas a prueba a diario. Los patrones de conflicto son difíciles de cambiar. Pero con esfuerzo se puede evitar caer en ellos. Mientras intentas cambiarlos verás como tus problemas se volverán más manejables, y tus relaciones se sentirán más constructivas. Y con suficiente esfuerzo, puede que seas capaz de dominar el arte de la resolución de conflictos.

¿Conoces más sobre cómo resolver conflictos con tus hijos?

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