‘Bates Motel’ se despide de su audiencia, homenajeando a Hitchcock

Luego de no ver a Norman Bates en la pantalla chica por casi un año, finalmente ha regresado y esta vez para decirnos adiós. Bates Motel, hasta ahora la serie con mayor duración que ha producido la cadena televisiva A&E culminará con su quinta temporada, la cual ya está dando de qué hablar por sus enormes similitudes con ‘Psicosis’, la novela de Robert Bloch que el mítico cineasta Alfred Hitchcock convirtió en un clásico del thriller psicológico en 1960.

Con algunas sorpresas en su elenco y dramáticos giros argumentativos, la crítica recibió con enorme aceptación el inicio de este último tramo que está por cerrarse. Sin más preámbulo, compartimos 7 motivos por los que tienen que empezar a verla “más rápido que inmediatamente”:

 

7. ¿La serie retrata tal cual al Norman Bates de la película?

Sí, al mismo. Sin embargo el show muestra al asesino serial y administrador del motel Bates con una apariencia mucho más joven y de transición entre la adolescencia y la adultez. Freddie Highmore, actor británico conocido por sus papeles infantiles junto a estrellas como Johnny Depp o Robin Williams interpreta a un Norman reprimido y sobreprotegido, quien inconscientemente abandona la cordura en sus momentos de tensión y no duda en responder con violencia contra quien sea; todo esto como resultado de dolorosos acontecimientos ocurridos durante su niñez y que la serie presenta con amplitud.

6. Norma Bates a fondo

Quienes leyeron la novela o vieron la película de 1960 recuerdan al protagonista como un hombre trastornado con los recuerdos de su madre muerta por razones algo misteriosas. Bates Motel previo a su quinta temporada ofrece una introducción larga sobre la vida de Norma Bates, madre de Norman y a quien en la película solo pudimos ver como un cadáver.

La serie aborda en gran parte la relación madre-hijo y explica cómo Norma es en realidad la gran responsable de los trastornos de personalidad que el joven desarrollará en su adultez. La actriz Vera Farmiga realiza un trabajo magnífico en este papel y aunque de antemano se conoce que su personaje tiene que morir, su participación no deja de ser cada vez más intensa y relevante. Ella es indiscutiblemente, centro de todo.

5. Dylan

Como buenas precuelas, las primeras cuatro temporadas incluyen una historia no tan fiel a lo que ya conocemos mediante la literatura y el cine. Aparte de la retorcida relación entre Norman y Norma, la ficción nos encariña también con un tercer nuevo protagonista: Dylan Massett (Max Thieriot), el distanciado hijo mayor de Norma, cuya vida está marcada también por el caos, la violencia y el abandono de su madre, quien siempre ha preferido a Norman.

Luego de varios años de ausencia y dedicado al narcotráfico y otras actividades ilícitas, Dylan regresa para complicar las vidas de “los Bates”; o más bien, para tratar de atar los cabos sueltos.

4. Un encantador elenco adicional

Desde el inicio de la quinta temporada el 20 de febrero de 2017, se pueden ver las nuevas versiones de los personajes secundarios que Alfred Hitchcock dio a conocer en la pantalla grande en 1960; previo a esto, todos los otros integrantes son exclusivos de esta adaptación.

Al trío protagonista de Norman, Norma y Dylan se suman dos personajes más: Emma Decody (Olivia Cooke), una brillante adolescente que padece de fibrosis quística y es compañera de colegio de Norman, enamorándose de él desde el primer momento y siendo así una visitante recurrente de los Bates. También está el Sheriff Alex Romero (Néstor Carbonell), autoridad policial de White Pine Bay, cuya vida se cruza con los Bates una vez que empieza a investigar una serie de asesinatos y desapariciones que se suscitan misteriosamente en el tranquilo pueblo, desconfiando de una sola persona desde el principio: Norman.

 

3. Deleite visual

Aunque está ambientada en pleno siglo XXI y no en los 60, la serie es el mejor homenaje a Alfred Hitchcock hasta ahora, dejando atrás a los fallidos intentos que previamente buscaron revivir su obra maestra. La fotografía en el ficticio pueblo de White Pine Bay es realmente una obra de arte producida en un gigantesco set con sede en Aldergrove-British Columbia, Canadá, y varias de las frías escenas en exteriores filmadas durante el invierno de Vancouver.

La iluminación es tenue y los tonos son fríos, destacando así el terror psicológico de la serie y desarrollándose gran parte de la acción por la noche. La musicalización está en su punto y no incurre en lo melodramático. Es tan buena que aún no comprendemos por qué no ha ganado un Emmy.

 2. Rihanna en televisión

Para los fans de la cantante barbadense, la mejor noticia del 2017 fue conocer que ella sería quien interpretaría a Marion Crane en la temporada 5, quien en el filme de 1960 es la protagonista de la icónica “escena de la ducha” que contó con 77 ángulos de cámara distintos. Así como la actriz original Janet Leigh consagró su carrera, logrando nominaciones al Oscar y Globo de Oro, esperemos que Rihanna también encuentre un buen sitial en la actuación, pudiendo estar a la altura de un papel que es de todo, menos fácil.

1. Norman más ‘psicótico’ y el drama romántico siempre presente

Hablar de Norman Bates nos lleva a recordar a los villanos más representativos del cine como Darth Vader, Hannibal Lecter, Annie Wilkes, Hans Landa o el Guasón; sin embargo ahora llegamos a comprender los motivos de su locura y hasta a tener cierta empatía con él; colocarnos en sus zapatos, vivir sus angustias, ser sus cómplices. En medio del suspenso Bates Motel es también romanticismo al máximo, pues tanto el mismo Norman como Norma, Dylan y otros personajes que vamos conociendo en el camino, se ven envueltos en dilemas amorosos que en ningún momento pretenden ser un forzado distractor, pero tampoco menos importantes que el patrón principal: la psicosis.

Si ya estás al día, la última temporada de Bates Motel se transmite todos los lunes a las 22h00 por A&E; si no, aún estás a tiempo de verte las primeras cuatro temporadas hasta abril.

Cineasta y músico frustrado. Hablo poco, pero escribo demasiado. Disfruto de las cosas simples, aunque parezco complicado.