¿Y ahora #Prayfor…? ¡Basta de atentados y más atentados!

Entre el 17 y 18 de agosto del 2017 usted pudo haber escuchado sobre un atentado en Europa y disponerse a sentir pesar por la situación del mundo y solidarizarse por una ciudad del mundo. Entonces al buscar en redes sociales se lleva la amarga sorpresa de que ya no sabía por quién decir #prayfor… porque aunque el atropellamiento masivo en Barcelona causó mayor conmoción (además de 14 muertes y más de 100 heridos), resultó que en Cambrils (a dos horas de Barcelona) y en Turku, Finlandia; y Wuppertal, Alemania también hubo atentados. Los dos últimos con acuchillamientos.

Y le pudo haber pasado como a muchos que sintió que la solidaridad de las palabras en redes sociales se quedó corta, se quedó acuchillada, se quedó atropellada. Más allá de quienes critiquen o adopten sinceramente esa forma de mostrar pesar, simplemente ya no basta. Nunca bastó.


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En alrededor de 12 meses ha habido ocho atropellamientos masivos en Europa (Barcelona, Cambril, París, Londres -2 veces-, Estocolmo, Berlín, Niza).  Y vemos un mundo donde ha recrudecido la intolerancia y que a pesar de la ola de atentados en Occidente, la mayoría de muertes por terrorismo estando en los países de Oriente Medio a los que se les atribuye la culpa (por el hecho de ser musulmanes). No deja de ser chocante tampoco que desde algunos de esos países haya mensajes de alegría por los atentados. El error parece ser atribuir esa actitud a la religión o al país de donde nace y no al extremismo que habita en una facción de ellos. Por eso, en una breve revisión en twitter se podrá encontrar hashtags como #StopIslam, deseos de que expulsen a todos los musulmanes de Europa, otros dicen que solo a los refugiados, y en algún momento no faltará el que quiera que se vayan todos los latinos, los de Europa oriental, los judíos, los negros, los gringos, los chinos e imagínese cualquier raza, religión y nacionalidad.

Las Ramblas en Barcelona. Foto: EFE | David Armengou.

Aunque el hilo conductor es Estado Islámico (que se atribuyó el atentado en las Ramblas de Barcelona) y la mayor violencia y locura proviene de ellos y su  excusa de castigar a quienes no practican el Islam, no es difícil percibir que ya sea producto del miedo, deseo de venganza o también de los prejuicios, crece la irracionalidad en todo el mundo, crece el desprecio hacia el «buenismo» (que se le atribuye en este caso a aquellos que han bogado por la inclusión y aceptación de refugiados sirios).

Aunque no debiera ser una encrucijada seguir creyendo en el respeto hacia el prójimo y que es mejor vivir en paz, en inclusión y en diversidad y derechos humanos (como han demostrado muchas personas en Barcelona tras el atentado recibido), hay quienes están listos a liderar el odio y el uso de armas  -de fuego o políticas- como si fuese única opción para erradicar el odio.


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Una máxima popular dice que la guerra es la solución cuando la diplomacia ya no alcanza, pero realmente la guerra ha solucionado algo a través de los siglos. Y en este caso, guerra hacia qué lugar, si los extremistas parecen estar bien instalados en todas las partes del mundo, alineados a distintas posturas políticas, religiosas y nacionalistas.

Odio x Odio no parece ser la opción. Pero tampoco la inacción, ni solamente los mensajes de paz.

Si alguien tiene alguna solución pacífica, no dude en comentarla y practicarla.

Foto principal: EFE | David Armengou

Escribo, canto, callo, cavilo, camino, amo, yazgo, proveo, escucho, vino, amigo y-no faltaba más-gato. Ah, y en Makía redacto :).