Crear un centro cultural siempre es necesario

Mira cómo el Centro Cultural El Libertador quiere integrar al barrio

La cultura comprende una serie de conocimientos, ideas, costumbres y arte que crean y conservan las personas. Cada lugar suele tener elementos comunes que los caracterizan como localidad, ciudad o país, pero que no son limitantes para recoger experiencias lejanas que permitan fusionarlas con las experiencias propias. Los productos culturales suelen ser entes vivos y allí es donde asoman los gestores culturales para mantenerlos con vida y difundirlos, qué mejor si tienen una sede que funja de centro cultural.

De allí que la aparición del Centro Cultural El Libertador, en el norte de Guayaquil (Ecuador), suena a buena noticia. Este centro cultural es una iniciativa de Carolina Reyna, comunicadora quiteña que por motivos de trabajo llegó a vivir en GYE, residiendo precisamente en la Ciudadela Simón Bolívar que queda en el norte de la ciudad, cercana al aeropuerto.

Al convivir en el sector, rápidamente ella notó que había mucho potencial para trabajar con la comunidad, por el ambiente de barrio que se percibe allí. En el sector ya existía una casa comunal, a la que le faltaba un enfoque más juvenil y mayor trabajo, por lo tanto tras conversaciones de sueños y proyectos, apoyo de alguna gente del sector y gestores culturales que estuvieron dispuestos a echarle una mano, convenció a la asociación de vecinos, quienes finalmente le propusieron suscribirse para que organice y haga funcional el Centro Cultural, que ya llevaba el nombre de la ciudadela, pero en pos de modernizar se lo llama El Libertador, o a veces simplemente La Simón.

Pronto habrá una muestra fotográfica para visualizar instancias de los habitantes del barrio. Foto: Carolina Reyna.

Como una cosa es soñar y otra llevarlos a la realidad, empezó a tocar puertas, primero lo primero, amigos de la ciudad que estén vinculados con actividades culturales. Ella ya había trabajado con microempresarias en Quito, donde organizó mercadillos y los rodeaba de artistas para darle un marco más atractivo. Pero cantar en otro patio es otro cantar, valga la redundancia, así que el choque cultural y climático han sido un reto a superar.

La adaptación en todo caso no ha sido solo mental, para ella resulta mejor aprender haciendo, por eso en solo un mes convocó a mingas de limpieza junto a Scouts; recogió con amigos troncos de un árbol podado bruscamente en el parque, y ya tiene en mente construir algo muy novedoso con los mismos en alguno de los talleres que ya se han acordado dictar en la sede.

Planea realizar al menos un evento al mes y brindar cerca de veinte talleres de distintas ramas en los espacios. El 25 de noviembre fue el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y el Centro Cultural El Libertador no podía quedar ajeno, así que consiguió una brigada de obstetrices para realizar exámenes y charlas; mujeres que hablaron sobre el kundalini, sesiones de yoga, música en vivo y mucho más. Además se visibilizó a Lucía Sánchez, miembro fundador de la Orquesta Sinfónica de Guayaquil.

Hay gente que se contagió de su entusiasmo y hace donaciones, por ejemplo, la de libros que recibieron de imprevisto y de forma anónima.

Y no hay descanso, porque insertarse en el corazón de la gente y suscitar el arte es un tema constante, por eso el próximo evento será el 15 de diciembre, una jornada de mercadillo de emprendedores, artesanos y artistas independientes en la mañana, acompañado de un concierto en la tarde, y que se llama Navistock.

¿Conseguirá el Centro Cultural Libertador ser sustentable en el tiempo para seguir brindando actividades e integrando al barrio Simón Bolivar?

Si deseas ser partícipe de alguna forma en este Centro Cultural puedes comunicarte al +593 97 902 0253.

Fotos: Centro Cultural El Libertador

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